“Eye Tracking” en usabilidad: Para qué sirve y cuándo utilizarlo

Imagine una prueba de usabilidad en la que María, el participante de la prueba, intenta comprar una bicicleta. En la página de inicio, María encuentra rápidamente el enlace “bicicletas”, pero en la siguiente página duda. “No estaba seguro de dónde hacer clic”, dice después, “había muchas opciones”. Más tarde, mientras revisan sus notas, los facilitadores de la prueba tienen en cuenta todo lo que dijo María. Anotan por dónde pasó el ratón. Comprueban hasta dónde se desplazó por la página. Uno de ellos comenta: “Ojalá pudiéramos ver lo que ella vio”.

El eye tracking se percibe a veces como una bala de plata, la tecnología definitiva para diagnosticar los problemas de la interfaz de usuario. No es de extrañar, pues, que el eye tracking lleve más de 20 años creciendo en popularidad.

Pero detrás de cada impresionante demostración hay horas de esfuerzo e interpretación. Algunos de los principales expertos del sector siguen teniendo dudas sobre su valor, y sólo se realiza en una minoría de proyectos de diseño web y de aplicaciones. A pesar de que los costes han caído en picado y la tecnología es cada vez más fiable, los costes de tiempo, formación y equipo siguen siendo considerables. Así que la verdadera pregunta parece ser: ¿qué se puede conseguir con el eye tracking y cuándo merece la pena el gasto?

ABC del Eye Tracking

El eye tracking es, sencillamente, la observación y el registro del comportamiento de los ojos, como la dilatación y el movimiento de las pupilas. Tiene aplicaciones en muchos ámbitos, como la investigación psicológica y el diseño de envases, pero en lo que respecta a los medios de comunicación basados en la pantalla, los investigadores lo utilizan principalmente para identificar dónde miran los usuarios.

Son de especial interés los puntos de “fijación”. Se trata de zonas en las que la mirada del usuario deja de moverse y se detiene el tiempo suficiente para procesar lo que ha visto. El movimiento de los ojos del usuario entre los puntos de fijación se conoce como “sacada”. Aunque la velocidad del movimiento significa que el usuario no está procesando lo que está viendo, la visualización de las sacadas muestra el camino que siguen los ojos entre las fijaciones.

Un método habitual para calcular el enfoque de la mirada del usuario compara la posición de una luz infrarroja cercana (reflejada en el ojo) con la posición de la pupila. Esta información, combinada con la posición de la cabeza del participante, puede extrapolarse para determinar el punto en el que están enfocados los ojos del usuario y, por tanto, las correspondientes coordenadas de la pantalla.

Los dispositivos de eye tracker construyen un conjunto de datos registrando las coordenadas muchas veces por segundo. Este conjunto de datos puede visualizarse e interpretarse para sacar a la luz comportamientos que de otro modo serían invisibles, por ejemplo:

  • Una lista ordenada de fijaciones (y una lista desordenada de elementos pasados por alto): En primer lugar, el eye tracking destaca tanto lo que el usuario ve como lo que no ve.
  • El tiempo que se tarda en llegar a una determinada fijación: Esto puede estar relacionado con lo fácil o difícil que fue encontrar un elemento.
  • La duración de una fijación determinada: Esto puede relacionarse con lo atractivo o comprensible que haya sido un elemento.
  • El número de fijaciones por elemento: Puede relacionarse con el grado de distracción, utilidad o contradicción de un elemento.

Ver para creer

Los dispositivos de eye tracking no dependen de los informes o la memoria de los participantes. Cuando se les pregunta por sus acciones, los participantes en la prueba pueden no recordar su comportamiento. Puede que no sean conscientes de lo que hicieron (por ser subconsciente u olvidado), o simplemente pueden ser incapaces de verbalizar su razonamiento. Mediante el examen de los datos, las visualizaciones y las repeticiones, se pueden encontrar las causas del comportamiento sin depender de la falible memoria humana. Y lo que es más importante, el análisis del eye tracking puede conducir a descubrimientos que serían considerablemente más difíciles de descubrir con otros métodos de prueba.

En un estudio reciente sobre un prototipo de juego basado en el navegador, por ejemplo, el equipo de eye tracking de Cyber-Duck encomendó a los participantes la tarea de encontrar el registro de su rendimiento en capítulos anteriores del juego. Para ello, los usuarios debían hacer clic en uno de los botones de “Revisión”, bajo “Nueva York” o “Buenos Aires”, para continuar.

El prototipo de página de inicio de un juego en línea. Los recuadros de color son “áreas de interés” (AOI) que se han marcado para poder extraer datos específicos de esa región.

Sabían por las observaciones que sólo la mitad de los participantes completaban la tarea con éxito. Las pruebas de usabilidad convencionales nos lo dirían, y eso por sí solo sería suficiente información para recomendar soluciones al problema. Sin embargo, el eye tracking proporcionó más detalles sobre el problema.

Un “mapa de calor” de todos los participantes en la prueba. Las nubes de colores muestran la duración relativa de las fijaciones en los elementos de la página. El color rojo destaca las zonas con mayor actividad de fijación.

Aunque los participantes miraban el botón “Revisar” con frecuencia, rara vez lo pulsaban. De ello se desprende que los usuarios eran, en general, conscientes del botón. El hecho de que los usuarios miraran el botón correcto pero no hicieran clic sugiere que no entendían su propósito.

Un “gaze plot” generado a partir de la actuación de un participante en el estudio. Los círculos son fijaciones, o lugares en los que la mirada del participante se detuvo. Los números muestran el orden cronológico de las fijaciones, y el tamaño del círculo muestra el tiempo que duró la fijación: cuanto más grande es el círculo, más tiempo permaneció la mirada.

El gaze plot que aparece arriba muestra el comportamiento de un solo participante. A partir de los numerosos puntos de fijación y sacadas, podemos decir que el participante miró hacia atrás y hacia delante entre los elementos varias veces. Esto sugiere que sopesó cada opción, sin estar seguro de cuál era la forma correcta de continuar la tarea.

Con otros métodos de prueba, habríamos descubierto el mayor problema de usabilidad: la mitad de los participantes no pudieron pasar de esta página. Sin embargo, con el estudio de eye tracking se logró una mayor especificidad, al observar que la mitad de los participantes no pudieron pasar de esta página a pesar de que la mayoría de ellos miraron directamente al botón necesario para avanzar. En otras palabras, la atención no era el problema. En consecuencia, se reorientaron los esfuerzos hacia una comunicación más clara de la finalidad del botón.

Gracias a la mejor comprensión del comportamiento de los usuarios que proporciona el eye tracking, es posible orientar mejor los problemas (y posteriormente sus soluciones), ahorrando tiempo y esfuerzo.

¿Merece la pena el eye tracking?

Un eye tracker es una herramienta y, como cualquier otra herramienta, es más eficaz en manos de un experto. La información real sólo puede provenir de un facilitador con los conocimientos y la experiencia necesaria para analizar los datos que proporciona el eye tracking.

El eye tracking no sustituye a otras técnicas de investigación cualitativa. Los datos de un estudio de eye tracking pueden indicar que los usuarios pasan más tiempo fijándose en un determinado elemento, pero no pueden decirnos por qué; esta información cualitativa sólo puede descubrirse mediante entrevistas, observación y experiencia.

El eye tracking puede mejorar nuestra comprensión del comportamiento que muestra un usuario durante una prueba de usabilidad y, por tanto, permitirnos crear soluciones más específicas y con mejores resultados.

Antes de lanzarse a realizar un estudio de eye tracking, merece la pena considerar si se están utilizando los métodos de prueba menos costosos de la mejor manera posible. Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, el eyetraking es el siguiente paso natural. Si la respuesta es negativa, la introducción de métodos de bajo coste, como la observación, las entrevistas a usuarios y las pruebas A/B, es suficiente para dar un gran salto adelante.

Como dicen Nielson y Pernice en su libro Eyetracking Web Usability, “puede duplicar la rentabilidad de su sitio web… sin más equipo que un bloc de notas”.

¿Cuánto cuesta un estudio de eye tracking?

El costo del estudio depende de la complejidad y, por lo tanto, la cantidad de participantes del estudio y tiempo requerido para las pruebas. En SenseLab el costo de estos estudio comienzan en USD 300 para emprendedores y USD 500 para pymes si se realizan en nuestro laboratorio de la ciudad de Quito. Si desea realizar una cotización contáctese con nostros.

Fuente: Usabilitygeek